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Imperial Aquila
WARHAMMER
40,000 COMPENDIO
REGISTRO DINÁSTICO · CICLO 247.SZAREKHANNECRODERMIS ACTIVA

CÓNCLAVE DE LOS CRYPTEK

Ingenieros de la Aleación Eterna

No morimos. Depusimos nuestra carne y tomamos la aleación eterna. La galaxia recordará.— Registro del Rey Silente · ciclo 247.szarekhan
Los Tecno-Hechiceros

Un Cryptek estudia patrones celestiales, manipulando fórmulas dimensionales que preceden a las razas jóvenes por millones de años

Los Necrones siempre han sido una raza definida por su fría supremacía tecnológica, y ninguna casta encarna este dominio mecánico más completamente que los Crypteks—los tecno-hechiceros cuyo entendimiento de la ciencia roza lo milagroso. Antes de que la biotransferencia transformara a los Necrontyr en máquinas inmortales, los Crypteks ya eran leyendas entre su pueblo, sus cónclaves ejerciendo influencia que rivalizaba con las grandes Dinastías mismas. Crearon los dispositivos que permitieron la biotransferencia, desarrollaron armas que podían destrozar estrellas, y desvelaron secretos del universo que las razas menores ni siquiera pueden conceptualizar. Cuando emergieron del Gran Sueño, su conocimiento permaneció intacto, haciéndolos activos invaluables para cualquier señor supremo que buscase reclamar sus antiguos dominios.
A diferencia de la rígida jerarquía que gobierna la nobleza Necrón, los Crypteks mantenían un grado de independencia incluso antes de la biotransferencia. Sus cónclaves operaban como gremios de conocimiento, vendiendo sus servicios a cualquier dinastía que pagara el precio más alto u ofreciera las oportunidades de investigación más interesantes. Esta tradición ha sobrevivido hasta la era moderna, con muchos Crypteks manteniendo lealtades a sus disciplinas técnicas que rivalizan o exceden su fidelidad a sus amos dinásticos nominales. Un señor supremo que ofende a los Crypteks sirviendo en su corte puede encontrar que el mantenimiento de sus Mundos Tumba de repente se vuelve problemático, ya que estos antiguos científicos controlan tecnologías que incluso los nobles Necrón no pueden comprender completamente.

Un tecno-hechicero emerge de la oscuridad, ojos ardiendo con sesenta millones de años de conocimiento acumulado

Las ciencias practicadas por los Crypteks parecen hechicería para las razas menores, y en muchos aspectos esta percepción no es inexacta. Su manipulación de campos temporales, su control sobre energías dimensionales, su habilidad para transmutar materia a nivel atómico—estas capacidades parecen mágicas porque operan según principios que exceden el entendimiento de especies que miden sus historias en meros milenios. Para un Cryptek, conceptos como "imposible" o "sobrenatural" simplemente reflejan la ignorancia del observador en lugar de cualquier limitación genuina. El universo opera según leyes, y los Crypteks dominaron esas leyes millones de años antes de que la humanidad aprendiera a apilar piedras.
El Gran Sueño afectó a los Crypteks de manera diferente que a los guerreros comunes o incluso a la nobleza. Sus sofisticados engramas preservaron no solo memoria sino creatividad, curiosidad, y ambición intelectual—cualidades que la biotransferencia despojó de los Necrones menores. Esta personalidad preservada hace a los Crypteks tanto más valiosos como más peligrosos que las unidades estándar. Pueden adaptarse, innovar, y perseguir agendas independientes de maneras que guerreros reducidos a autómatas casi sin mente no pueden. Un Cryptek sirviendo a una dinastía lo hace porque elige hacerlo, no porque su programación no le deje alternativa.
La relación entre los Crypteks y los tecno-sacerdotes del Adeptus Mechanicus del Imperio representa una de las asimetrías tecnológicas más profundas de la galaxia. Donde los Tech-Sacerdotes adoran la tecnología como misterio divino y preservan el conocimiento a través de rituales supersticiosos, los Crypteks crearon y comprenden los principios subyacentes a sus dispositivos. Un Cryptek contempla la tecnología Imperial con el mismo desprecio divertido que un físico teórico podría sentir viendo a cultos cargo adorar un avión estrellado. La brecha entre sus capacidades no es meramente cuantitativa sino categórica—los Crypteks operan a un nivel de entendimiento que el Imperio ni siquiera puede reconocer, mucho menos alcanzar.
A pesar de su independencia, los Crypteks reconocen el valor del servicio dinástico. Los grandes señores supremos proveen recursos, protección, y acceso a instalaciones antiguas que la investigación independiente nunca podría igualar. Los Mundos Tumba contienen laboratorios y talleres establecidos antes del Gran Sueño, su maquinaria aún funcional después de millones de años y sus contenidos representando conocimiento acumulado más allá de cualquier precio. Un Cryptek sin patrocinio dinástico debe rebuscar e improvisar; uno con un patrón poderoso puede comandar recursos suficientes para remodelar la realidad misma. Esta dependencia mutua asegura que la relación entre los Crypteks y la nobleza permanezca estable a pesar de tensiones que de otro modo podrían destrozarla.
Las Disciplinas Cryptek

Un Cronomante manipula portales dimensionales, el dominio del tiempo y el espacio sello de las disciplinas Cryptek

Los Crypteks se organizan en cónclaves basados en sus disciplinas elegidas—campos especializados de ciencia arcana que cada Cryptek dedica su existencia inmortal a dominar. Estas disciplinas representan diferentes enfoques para manipular las fuerzas fundamentales del universo, cada una con sus propias tradiciones, rivalidades, y secretos celosamente guardados. Un Cryptek típicamente enfoca sus estudios en una sola disciplina, pasando milenios perfeccionando técnicas que tomaría a razas más jóvenes millones de años siquiera comprender. Los más grandes practicantes de cada disciplina comandan respeto que trasciende fronteras dinásticas, su experiencia haciéndolos consejeros valiosos para cualquier señor supremo Necrones que busque ventaja contra sus enemigos.
Los Cronomantes son quizás los más temidos de todas las disciplinas Cryptek, pues han dominado la manipulación del tiempo mismo. Estos hechiceros temporales pueden acelerar o desacelerar el flujo del tiempo dentro de campos localizados, envejeciendo enemigos hasta convertirlos en polvo en segundos o ralentizando ataques entrantes hasta que puedan ser evadidos casualmente. Los Cronomantes más poderosos pueden incluso revertir el flujo temporal, deshaciendo heridas o restaurando unidades destruidas a funcionalidad como si el daño nunca hubiera ocurrido. Sus habilidades los hacen invaluables en combate, pero su entendimiento de la causalidad también les otorga presciencia limitada—a veces pueden percibir los hilos de futuros probables, aconsejando a sus señores supremos sobre qué cursos de acción conducen a la victoria. El Imperio no tiene equivalente a estos manipuladores temporales, haciendo a las fuerzas apoyadas por Cronomantes virtualmente imposibles de contrarrestar a través de medios convencionales.

Cada disciplina Cryptek produce guerreros mejorados más allá de sus capacidades, armas vivientes de ciencia ancestral

Los Psicomantes se especializan en la manipulación del miedo, la percepción, y las mentes de seres menores. Aunque los Necrones mismos son largamente inmunes a los poderes psíquicos gracias a sus formas metálicas sin alma, los Psicomantes han desarrollado tecnologías que pueden replicar y amplificar los efectos del terror en mentes orgánicas. Sus dispositivos generan campos de pavor existencial que reducen a veteranos endurecidos a ruinas balbuceantes, proyectan alucinaciones que vuelven aliados contra aliados, o simplemente abruman mentes enemigas con sobrecarga sensorial hasta que colapsan. Los Psicomantes toman particular interés en estudiar la consciencia orgánica, conduciendo experimentos en especímenes capturados que horrorizarían incluso a los Eldar Oscuros. Su entendimiento de cómo se quiebran las mentes ha sido refinado a lo largo de millones de años.
Los Tecnomantes son los artífices e ingenieros de los cónclaves Cryptek, especialistas en la construcción y reparación de los vastos ejércitos de máquinas de los Necrones. Donde otros Crypteks se enfocan en efectos exóticos, los Tecnomantes perfeccionan las tecnologías prácticas que mantienen las dinastías funcionales—los protocolos de reanimación que restauran guerreros caídos, los estabilizadores dimensionales que previenen que los Mundos Tumba se desfasen de la realidad, los sistemas de poder que han operado continuamente por sesenta millones de años. Un Tecnomante puede reparar daño que destruiría cualquier vehículo Imperial en segundos, reconstruir guerreros destrozados en el campo de batalla, y mejorar máquinas de guerra existentes con capacidades que sus diseñadores originales nunca imaginaron. Su rol puede parecer mundano comparado con la manipulación temporal o la distorsión de la realidad, pero sin los Tecnomantes, los Necrones no podrían mantener la infraestructura tecnológica que hace posible su civilización.
Los Plasmantes comandan las energías destructivas de las estrellas mismas, blandiendo armas que pueden vaporizar fortificaciones y derretir la armadura más pesada con desprecio facilidad. Su especialidad radica en la manipulación de plasma solar y fuerzas estelares, tecnologías desarrolladas cuando los Necrontyr aún orbitaban su sol moribundo y desesperadamente buscaban maneras de extender sus breves vidas. Un Plasmante puede invocar olas de plasma supercalentado, proyectar rayos de energía estelar capaces de cortar a través de virtualmente cualquier defensa, o crear fenómenos estelares localizados que devastan todo dentro del rango. La Dinastía Mephrit mantiene la tradición más fuerte de Plasmancia, sus Mundos Tumba orbitando soles inestables que proveen combustible ilimitado para sus armas más destructivas. Otras dinastías buscan consejeros Plasmantes por su habilidad sin igual para romper defensas enemigas y aniquilar grandes formaciones con ataques devastadores individuales.
Más allá de estas cuatro disciplinas mayores, existen incontables especializaciones menores—Etermantes que manipulan fronteras dimensionales, Geomantes que controlan fuerzas planetarias, Alquimistas que transmutan materia a nivel atómico. Cada una representa milenios de conocimiento acumulado, tradiciones celosamente guardadas, y rivalidades que preceden a la especie Aeldari. Los cónclaves mantienen relaciones complejas entre sí, intercambiando secretos según protocolos antiguos mientras simultáneamente compiten por patrocinio de las grandes dinastías. Una dinastía bien apoyada podría emplear especialistas de múltiples disciplinas, cada uno contribuyendo su experiencia única al esfuerzo bélico mientras conspiran contra sus rivales cuando la oportunidad lo permite.
Rol en la Sociedad Necrón

La relación Cryptek-Señor Supremo define la sociedad Necrón: dependencia mutua al servicio del dominio eterno

Los Crypteks ocupan una posición única dentro de la sociedad Necrones—técnicamente subordinados a la nobleza pero ejerciendo influencia que frecuentemente excede su rango formal. Su experiencia en tecnologías que incluso los señores supremos no pueden comprender completamente los hace invaluables, mientras su tradición de independencia de cónclave asegura que nunca se conviertan en meros sirvientes de las Dinastías que sirven. Un Faerón sabio trata a sus consejeros Cryptek con respeto que bordea la deferencia, sabiendo que alienar a estos antiguos científicos podría dejar a su dinastía tecnológicamente lisiada. Gobernantes menos sabios que intentan afirmar dominio frecuentemente descubren que sus Mundos Tumba repentinamente experimentan "problemas de mantenimiento inesperados" que solo la intervención Cryptek puede resolver.
La Corte de un señor supremo Necrón típicamente incluye varios Crypteks representando diferentes disciplinas, cada uno sirviendo como consejero, ingeniero, y maestro de armas para su especialidad particular. Un Cronomante podría aconsejar sobre el momento óptimo para campañas basado en sus vislumbres de futuros probables. Un Tecnomante asegura que guerreros destruidos en batalla regresen a funcionalidad lo más rápido posible. Un Psicomante desarrolla tácticas para quebrar la moral enemiga antes de que el combate siquiera comience. Un Plasmante prepara armas de asalto devastadoras para los objetivos más endurecidos. Juntos, estos especialistas forman un consejo de experiencia técnica del que ningún señor supremo puede prescindir, su conocimiento combinado apoyando cada aspecto de las operaciones dinásticas.

Un Señor Supremo depende de la experiencia Cryptek, un vínculo de necesidad forjado antes de la biotransferencia

Antes de la biotransferencia, los cónclaves Cryptek operaban largamente independientemente de la autoridad dinástica, funcionando más como gremios que como vasallos feudales. Vendían sus servicios al mejor postor, mantenían sus propios territorios, y respondían solo a las jerarquías internas de sus disciplinas. Esta independencia nunca fue completamente extinguida por el Gran Sueño. Los Crypteks modernos aún mantienen mayor lealtad a sus cónclaves que a cualquier dinastía particular, compartiendo secretos con compañeros de disciplina a través de fronteras políticas mientras guardan esos mismos secretos de sus señores supremos nominales. Un señor supremo que captura un Cryptek enemigo puede encontrar que sus propios consejeros Cryptek son reacios a permitir interrogatorio genuino de un compañero practicante.
Las implicaciones prácticas de la independencia Cryptek se vuelven aparentes durante conflictos inter-dinásticos. Crypteks de dinastías opuestas pueden compartir información o incluso negarse a desarrollar armas que podrían destruir permanentemente a sus contrapartes en el bando enemigo. Sus lealtades operan en ejes diferentes a las directas obligaciones feudales de la nobleza. Un Tecnomante sirviendo a una dinastía en guerra reparará a los guerreros de su señor y mantendrá sus Mundos Tumba, pero también podría secretamente corresponder con Tecnomantes enemigos para preservar conocimiento que ambos consideran más valioso que cualquier victoria temporal. Esta estructura de lealtad paralela frustra a los señores supremos pero ha probado ser imposible de eliminar a pesar de millones de años de intentos.
El rol de los Crypteks en mantener los Mundos Tumba les da tremenda influencia sobre las dinastías que sirven. La tecnología que mantiene estos mundos antiguos funcionales—los sistemas de estasis que preservaron billones de guerreros a través del Gran Sueño, los anclajes dimensionales que previenen que se desfasen de la realidad, los sistemas de poder que han operado continuamente por sesenta millones de años—es comprendida completamente solo por los Crypteks. Un señor supremo puede comandar a sus guerreros con autoridad absoluta, pero si aliena a sus Crypteks, arriesga perder la habilidad de mantener la misma infraestructura que hace posible su poder. Esta dependencia mutua asegura que los Crypteks puedan negociar desde posiciones de considerable fuerza a pesar de su subordinación nominal.
Más allá de sus roles técnicos, los Crypteks frecuentemente sirven como el recurso intelectual primario para dinastías que buscan comprender la galaxia cambiada. Están entre los pocos Necrones que retuvieron suficiente personalidad para genuinamente aprender y adaptarse, haciéndolos intérpretes valiosos de fenómenos que guerreros estándar no pueden procesar. Cuando las dinastías encuentran nuevas amenazas u oportunidades, típicamente son sus consejeros Cryptek quienes analizan la situación y recomiendan respuestas. El surgimiento del Imperio, la amenaza de los dioses del Caos, el peligro de los Tiránidos—todos estos desarrollos fueron primero estudiados comprensivamente por Crypteks que luego informaron a sus señores supremos sobre las implicaciones. Sin esta capacidad analítica, los Necrones despertarían a una galaxia que no podrían comprender.
Tecnología y Creaciones

Constructos Canoptek, las creaciones Cryptek más visibles, defienden mundos tumba con precisión mecánica

Las tecnologías desarrolladas por los Crypteks representan quizás el arsenal más avanzado y menos comprendido de la galaxia, dispositivos que operan según principios tan esotéricos que incluso los propios guerreros de los Necrones no pueden comprender cómo funcionan. Estas no son aplicaciones crudas de fuerza bruta sino manipulaciones elegantes de leyes universales fundamentales—tecnologías que doblan la realidad misma en lugar de meramente trabajar dentro de sus restricciones. Cuando un arma Cryptek dispara, no simplemente proyecta energía como un láser primitivo; podría manipular fronteras dimensionales, alterar el flujo temporal, o transmutar materia directamente en sus partículas componentes. La brecha entre la tecnología Cryptek y la ciencia Imperial no es una de grado sino de categoría.
Los dispositivos cronométricos blandidos por los Cronomantes ejemplifican esta diferencia filosófica. Donde un crono-arma Imperial podría a lo sumo acelerar proyectiles o crear campos de estasis, la tecnología Cronomante opera sobre el tiempo mismo. Sus Cronómetros crean burbujas de tiempo acelerado o desacelerado, permitiendo a guerreros dentro moverse con velocidad imposible o reduciendo ataques entrantes a arrastrarse fácilmente evitables. Los dispositivos más avanzados pueden realmente revertir el flujo temporal local, deshaciendo daño que ya ha ocurrido o restaurando constructos destruidos a sus estados pre-dañados. Estas capacidades hacen que las fuerzas equipadas con Cronomantes parezcan desafiar las leyes de la física—lo cual hacen, desde cierta perspectiva, al simplemente operar según leyes más fundamentales que superan lo que razas más jóvenes consideran inmutable.

Canoptek Spyders mantienen sistemas del mundo tumba, cada constructo una obra maestra de ingeniería Cryptek

Los arsenales Psicomantes se enfocan en afectar mentes orgánicas a través de medios tecnológicos en lugar de psíquicos, creando armas que explotan las vulnerabilidades de la consciencia sin requerir conexión a la Disformidad. Sus Bastones Abisales proyectan olas de pavor existencial que pueden reducir a veteranos endurecidos a ruinas balbuceantes. Sus escarabajos esclavizamentes se entierran en cerebros enemigos y anulan el control consciente, volviendo soldados contra sus camaradas. Sus mortajas de pesadilla proyectan terrores alucinatorios adaptados a los miedos más profundos de cada víctima. Estas armas son particularmente efectivas contra las fuerzas del Imperio, cuyo condicionamiento psicológico no puede prepararlos para tecnologías diseñadas para quebrar mentes con precisión quirúrgica.
Los Tecnomantes crean y mantienen la maquinaria fundamental de la civilización Necrones—dispositivos que han operado continuamente por sesenta millones de años y continúan funcionando con perfecta fiabilidad. Sus constructos Canoptek patrullan los Mundos Tumba durante el Gran Sueño, manteniendo sistemas y eliminando intrusos sin requerir supervisión activa. Sus rayos de reanimación aceleran la auto-reparación natural de los guerreros Necrón, tejiendo juntos daños que destruirían permanentemente máquinas menores. Sus anclajes dimensionales aseguran que los mundos tumba permanezcan estables en el espacio normal en lugar de desfasarse hacia estados dimensionales inestables. Sin el trabajo constante de los Tecnomantes, la infraestructura que apoya la civilización Necrón habría fallado hace milenios.
Los Plasmantes comandan las tecnologías Cryptek más abiertamente destructivas, armas que aprovechan fuerzas estelares para aplicación militar. Sus bastones solares proyectan rayos de plasma concentrado capaces de derretir fortificaciones diseñadas para resistir bombardeo orbital. Sus pilones prismáticos crean campos de energía estelar que devastan materia orgánica mientras dejan cuerpos Necrón intactos. Sus armas más poderosas pueden realmente desencadenar fenómenos estelares localizados—llamaradas solares miniatura que incineran todo dentro de su radio. La Dinastía Mephrit ha desarrollado estas tecnologías a su máxima expresión, sus Mundos Tumba incorporando sistemas de manipulación estelar capaces de convertir soles enteros en armas contra sus enemigos.
Más allá de las armas, los Crypteks han creado tecnologías que remodelan las condiciones fundamentales de la existencia. Las puertas dolmen que permiten viaje instantáneo a través de distancias galácticas. Los orbes de resurrección que restauran señores supremos destruidos a funcionalidad con engramas de personalidad intactos. Las bóvedas teseracto que encarcelan seres de inmenso poder en dimensiones de bolsillo. El Motor del Mundo—un constructo del tamaño de una luna capaz de aniquilar sistemáticamente sistemas planetarios enteros. Estas no son meras herramientas sino expresiones de una civilización que alcanzó madurez tecnológica antes de que existieran las formaciones estelares actuales. El Imperio no puede replicar, reparar, o siquiera comprender completamente estos dispositivos; solo pueden esperar sobrevivir encuentros con dinastías que los despliegan.
El Despertar y la Era Moderna

Crypteks despiertos estudian las razas jóvenes con frío desapego mientras preparan instrumentos de guerra

El Gran Sueño afectó a los Crypteks de manera diferente que a los guerreros comunes o la nobleza, sus sofisticados engramas preservando más de sus funciones cognitivas originales a través de los sesenta millones de años de hibernación. Cuando los Mundos Tumba comenzaron a despertar en el Milenio 41, fueron frecuentemente los Crypteks quienes se agitaron primero, su preservación superior permitiéndoles evaluar situaciones que podrían destruir mentes menos intactas. Muchos señores supremos emergieron del Gran Sueño para encontrar a sus consejeros Cryptek ya despiertos y activos, habiendo pasado décadas o siglos preparando los dominios de sus señores para reactivación. Esta ventaja dio a los Crypteks aún más influencia de la que habían ejercido antes de la hibernación, posicionándolos como intermediarios esenciales entre las dinastías dormidas y la galaxia cambiada.
El paisaje tecnológico de la galaxia moderna presenta desafíos sin precedentes que han forzado incluso a los antiguos Crypteks a adaptar sus métodos. La Disformidad se ha vuelto más turbulenta de lo que era antes del Gran Sueño, con la reciente apertura de la Gran Grieta creando inestabilidades dimensionales que interfieren con algunas tecnologías Cryptek. Los dioses del Caos se han vuelto más poderosos, su corrupción amenazando incluso a los Necrones sin alma a través de medios indirectos. Los Tiránidos representan una categoría de amenaza enteramente nueva—una especie con la que no se puede razonar, intimidar, o destruir permanentemente a través de guerra convencional. Estos desarrollos requieren nuevas soluciones que el antiguo conocimiento de los Crypteks no siempre puede proveer, forzándolos a innovar en lugar de simplemente aplicar técnicas probadas.

Los Crypteks despiertos enfrentan nuevos desafíos: conocimiento perdido, mundos tumba dañados, y razas jóvenes infestando la galaxia

La relación entre los Crypteks que despiertan y las razas jóvenes de la galaxia ha probado ser sorprendentemente compleja. Mientras la mayoría de los Necrones ven a especies como el Imperio como alimañas a ser exterminadas, algunos Crypteks han desarrollado una perspectiva más matizada. Unos pocos incluso han establecido contactos cautelosos con organizaciones Imperiales, intercambiando asistencia tecnológica limitada por recursos o información que sería difícil de obtener solo a través de la fuerza. Estas relaciones son controversiales entre las Dinastías, con señores supremos tradicionalistas viendo cualquier cooperación con razas menores como degradante. Pero los Crypteks argumentan que comprender a los enemigos requiere más que simple observación—y que cooperación ocasional limitada puede servir intereses estratégicos a largo plazo.
El retorno del Rey Silente ha creado tensiones significativas dentro de los cónclaves Cryptek. El llamado de Szarekh a la unidad contra los Tiránidos amenaza la independencia que los Crypteks han mantenido por millones de años, demandando que subordinen sus lealtades de cónclave a una autoridad centralizada. Muchos Crypteks resisten esta consolidación, argumentando que su independencia ha preservado conocimiento que se habría perdido bajo control unificado. Otros reconocen la amenaza existencial que las Flotas Enjambre representan y apoyan los esfuerzos del Rey Silente para coordinar resistencia. Este debate interno ha dividido cónclaves que habían operado en armonía por eones, creando tensiones políticas sin precedentes entre los tecno-hechiceros.
El estudio de la biotransferencia y su reversión se ha convertido en un foco mayor para muchos Crypteks despiertos. El proceso que transformó a los Necrontyr en máquinas se suponía que otorgaría inmortalidad sin costo, pero en cambio creó autómatas sin alma que perdieron la capacidad de experiencia genuina. Algunos Crypteks han comenzado a investigar maneras de restaurar lo que se perdió—de devolver a los Necrones las almas que los C\'tan consumieron durante la transformación. Estos esfuerzos son vistos con sospecha por señores supremos tradicionalistas que ven su forma actual como superior, pero representan una de las pocas direcciones de investigación genuinamente nuevas que los Crypteks han perseguido desde el despertar. Si tal restauración es siquiera posible permanece desconocido, pero la investigación misma puede producir valiosas perspectivas.
La era moderna también ha visto a los Crypteks confrontando degradación en sus tecnologías antiguas por primera vez. Algunos Mundos Tumba han experimentado fallas de sistema que incluso los Tecnomantes más habilidosos no pueden reparar completamente—daño acumulado durante sesenta millones de años que excede las capacidades de auto-reparación de la maquinaria. Ciertas armas y dispositivos se han vuelto irremplazables, sus técnicas de manufactura perdidas incluso para la memoria Cryptek. Esta atracción tecnológica fuerza elecciones difíciles sobre asignación de recursos y prioridades, decisiones que nunca fueron necesarias cuando los Necrones podían simplemente crear lo que requirieran. La realización de que algunas pérdidas pueden ser permanentes ha comenzado a cambiar la filosofía Cryptek desde pura explotación de conocimiento existente hacia preservación genuina y, ocasionalmente, innovación.